{"id":450,"date":"2022-12-12T17:30:09","date_gmt":"2022-12-12T17:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/?page_id=450"},"modified":"2022-12-13T16:12:22","modified_gmt":"2022-12-13T16:12:22","slug":"ambiente","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/?page_id=450","title":{"rendered":"Ambiente"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Gastronom\u00eda tradicional y popular en la nueva transici\u00f3n alimentaria:<\/strong> <strong>Una respuesta a la crisis sanitaria y ambiental<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><em>Ponencia presentada en la 44\u00aa reuni\u00f3n de la International Commission on the Anthropology of Food, en \u00c9vora, Portugal, el 9 de septiembre de 20<\/em><\/h5>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-style:italic;font-weight:400\">Los sistemas agroalimentarios son responsables de cerca del 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y contribuyen a la p\u00e9rdida de biodiversidad, la contaminaci\u00f3n de las aguas y el empobrecimiento biol\u00f3gico de los suelos. Adem\u00e1s, la alimentaci\u00f3n moderna ocasiona enfermedades y problemas de malnutrici\u00f3n, en especial en los m\u00e1s pobres. &nbsp;Bajo el impulso de la industria alimentaria, se tiende a generalizar en todo el mundo un patr\u00f3n de consumo con alto contenido de carnes y otros productos de origen animal, y de alimentos ultraprocesados. Existe un creciente consenso cient\u00edfico sobre la necesidad de migrar hacia sistemas agroalimentarios m\u00e1s sanos y sostenibles, y sobre las principales caracter\u00edsticas de esos sistemas. No obstante, hay tambi\u00e9n barreras culturales y pol\u00edticas que lo impiden.&nbsp; En los \u00e1mbitos de la agronom\u00eda y de la gastronom\u00eda, ambas decisivas para la orientaci\u00f3n del cambio, existen numerosas iniciativas que procuran rescatar productos y tradiciones ancestrales, capaces de contribuir a una alimentaci\u00f3n sana y sostenible.&nbsp; No obstante, es necesario un esfuerzo multi-sectorial para ponerlas en valor.&nbsp; La antropolog\u00eda del alimento puede jugar en ello un papel importante, enriqueciendo la cultura alimentaria de las personas y ayudando a romper las barreras pol\u00edticas a la necesaria transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El papel de los sistemas agroalimentarios en la crisis ambiental est\u00e1 claramente establecido.&nbsp; No solo se les atribuye en torno al 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero, producto del cambio en el uso de los suelos, la agricultura industrial y la cr\u00eda masiva de rumiantes, sino que adem\u00e1s se reconoce su impacto en la p\u00e9rdida global de biodiversidad, en la eutrofizaci\u00f3n de los cuerpos de agua y en el empobrecimiento biol\u00f3gico de los suelos agr\u00edcolas.&nbsp; Hoy se tiene claro, por ejemplo, que incluso si ma\u00f1ana mismo se detuvieran las emisiones de todos los dem\u00e1s sectores \u2013 la industria, el transporte, la producci\u00f3n de energ\u00eda \u2013 pero continuaran igual las de los sistemas agroalimentarios, ser\u00eda imposible alcanzar la meta del Acuerdo de Par\u00eds, ya no de contener el calentamiento global en 1,5\u00ba Celsius, sino incluso debajo de los 2\u00baC.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos son hechos conocidos en los \u00e1mbitos cient\u00edficos e institucionales dedicados al tema ambiental.&nbsp; Se tiene claro que, si queremos evitar en lo posible los efectos catastr\u00f3ficos del cambio clim\u00e1tico y las dem\u00e1s crisis ecol\u00f3gicas, la transici\u00f3n energ\u00e9tica hacia las fuentes renovables es indispensable, pero es tambi\u00e9n insuficiente.&nbsp; A la transici\u00f3n energ\u00e9tica tiene que sumarse, necesariamente, la transici\u00f3n agroalimentaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos adem\u00e1s en medio de dos grandes crisis desde el punto de vista de la salud humana. Una de ellas, que tenemos todos a flor de piel, son las epidemias de origen zoon\u00f3tico, originadas en el acorralamiento de las especies silvestres en espacios naturales cada vez m\u00e1s reducidos, y la consecuente migraci\u00f3n de sus virus hacia especies dom\u00e9sticas y de cr\u00eda, y finalmente a la propia especie humana.&nbsp; En la medida en que se sigan extendiendo las fronteras agr\u00edcolas, invadiendo o destruyendo los ecosistemas naturales, ese fen\u00f3meno va a ser cada vez m\u00e1s frecuente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El otro gran problema sanitario, que no es nuevo, sino que ha acompa\u00f1ado ya por d\u00e9cadas el desarrollo de la industria alimentaria, es la malnutrici\u00f3n: la mala calidad de la alimentaci\u00f3n moderna, en especial la de los m\u00e1s pobres, cuyas causas van desde el abuso de fertilizantes sint\u00e9ticos hasta la fabricaci\u00f3n masiva de alimentos baratos, pero de muy escaso contenido nutricional. La carencia de minerales y otros componentes cr\u00edticos en la dieta de grandes contingentes humanos ocasiona subnutrici\u00f3n, obesidad y alergias, adem\u00e1s de enfermedades degenerativas como el c\u00e1ncer y la diabetes. Esto, hay que decirlo, no afecta solo a los pobres.&nbsp; Incluso si disponemos de calor\u00edas y prote\u00ednas suficientes para mantenernos, y de medicamentos para curarnos, lo cierto es que vivimos m\u00e1s tiempo, pero vivimos enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo dicho se\u00f1ala la urgencia de una gran transformaci\u00f3n global de los sistemas alimentarios, tanto para conservar la habitabilidad del planeta como para mejorar la salud de sus habitantes. En un documento publicado en el a\u00f1o 2021, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lo dijo con todas las palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSolo con una transformaci\u00f3n total del sistema se podr\u00e1 alcanzar el bienestar para todos dentro de la capacidad del planeta para sustentar la vida, proveer recursos y absorber residuos.&nbsp; Esta transformaci\u00f3n implicar\u00e1 cambios fundamentales en la organizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, econ\u00f3mica y social de la humanidad, incluyendo las visiones del mundo, las normas, los valores y la gobernanza\u201d<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Eso, por m\u00e1s que lo digan las Naciones Unidas, no se lograr\u00e1 hasta que no haya fuertes corrientes de opini\u00f3n p\u00fablica que lo demanden.&nbsp; Los pol\u00edticos padecen de un miedo paralizante a abordar el problema agroalimentario, por no afectar a sectores productivos establecidos ni contrariar preferencias arraigadas en los consumidores.&nbsp; Por m\u00e1s que el tema sea de importancia vital, no se atreven a nadar contra corriente a riesgo de perder popularidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, se requieren esfuerzos desde muchos sectores para impulsar esa gran transformaci\u00f3n, con la urgencia que el caso amerita.&nbsp; En los \u00faltimos a\u00f1os ha surgido un considerable caudal de pensamiento cient\u00edfico sobre los aspectos materiales del problema. Se tiene cada vez m\u00e1s clara la necesidad de migrar hacia dietas basadas en plantas, y hacia pr\u00e1cticas agron\u00f3micas sostenibles como la agroecolog\u00eda y la agricultura regenerativa. Tambi\u00e9n se reconoce la importancia de acortar las cadenas de industrializaci\u00f3n y consumo, de tal manera que comamos alimentos m\u00e1s pr\u00f3ximos a su condici\u00f3n natural y a nuestro entorno, reduciendo adem\u00e1s las p\u00e9rdidas y el desperdicio.&nbsp; Al menos en teor\u00eda, y en alguna medida de forma experimental, sabemos hacia d\u00f3nde apuntan los caminos a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>En el orden cultural, sin embargo, la lucha es m\u00e1s dif\u00edcil. El \u00e1mbito de la alimentaci\u00f3n es un espacio casi sagrado para muchas personas y familias, tanto si sus h\u00e1bitos son buenos como si son malos. La resistencia al cambio en este orden de cosas es muy fuerte. A escala global, adem\u00e1s, conforme cientos de millones de personas han salido de la pobreza en las \u00faltimas d\u00e9cadas \u2013 lo cual es, por supuesto, una excelente noticia \u2013 se ha producido, alentada por la industria alimentaria, una transici\u00f3n hacia la dieta est\u00e1ndar occidental, con un alto componente de carnes y otros productos de origen animal, adem\u00e1s de alimentos ultraprocesados, lo cual va claramente a contrapelo de lo deseable desde el punto de vista ambiental y sanitario.<\/p>\n\n\n\n<p>De poco valdr\u00e1n, entonces, los esfuerzos de agr\u00f3nomos, bi\u00f3logos y nutricionistas para formular propuestas que conduzcan a una alimentaci\u00f3n sana y sostenible, si desde el \u00e1mbito de la cultura no se genera un inter\u00e9s y una demanda que logren cambiar los h\u00e1bitos hoy prevalecientes, por otros m\u00e1s favorables para la salud de las personas y la del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gastronom\u00eda popular tradicional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La insignia de la convergencia alimentaria internacional, impulsada principalmente por fines comerciales, es sin duda alguna la hamburguesa, como lo testimonian miles de arcos dorados en casi todas las ciudades del mundo. &nbsp;El capricho de un arist\u00f3crata del siglo XVIII, reacio a levantarse de la mesa de juego, termin\u00f3 por convertirse, en una de sus versiones contempor\u00e1neas, en el alimento m\u00e1s popular del mundo. A la hamburguesa ha venido a agregarse la pizza en los \u00faltimos tiempos. Para muchas personas, ambos productos son emblem\u00e1ticos de una alimentaci\u00f3n malsana y, en el caso de las hamburguesas, de elevado impacto ambiental por su contenido de carne vacuna.&nbsp; En lo que se refiere a las hamburguesas esa apreciaci\u00f3n es totalmente correcta. En cuanto a la pizza, sin embargo, resulta ser algo injusta. La pizza es un producto de origen tradicional y popular, que tiene mucho en com\u00fan con la paella y otros platos de la zona mediterr\u00e1nea: una base de cereal a la que se agrega diversos ingredientes de origen animal y vegetal. Salvo quiz\u00e1 por el exceso de queso en algunas de sus presentaciones, la pizza puede ser un plato sanamente nutritivo. Bee Wilson ofrece al respecto un dato revelador:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn una cohorte de 40.000 mujeres afroamericanas mayores de treinta a\u00f1os, las tasas m\u00e1s altas de diabetes tipo 2 luego de diez a\u00f1os eran las de aquellas que com\u00edan hamburguesas y pollo frito m\u00e1s de dos veces por semana; los riesgos de diabetes eran menores con el pescado frito, la comida china o los platos normales para llevar, y <em>no se detect\u00f3 aumento en el riesgo de diabetes del todo como producto de la comida mexicana o de la pizza. Interpreten eso como quieran<\/em>\u201d.<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Wilson se\u00f1ala una veta de an\u00e1lisis interesante: el v\u00ednculo entre algunas dietas tradicionales, en este caso la china, la mexicana y la italiana, con la comida r\u00e1pida y popular que se sirve en millones de peque\u00f1os restaurantes urbanos en todo el mundo. Venimos a descubrir que no todo es malo en esa oferta alimentaria, sino que m\u00e1s bien, seg\u00fan c\u00f3mo y con qu\u00e9 se cocine, podr\u00eda ser parte de la soluci\u00f3n a nuestros problemas ambientales y nutricionales.&nbsp; Una variedad de alimentos naturales, principalmente de origen vegetal, combinados en forma equilibrada y sin excesos de grasa, sal o az\u00facar, dif\u00edcilmente puede hacer da\u00f1o y, por el contrario, est\u00e1 en la base de muchas de las recomendaciones diet\u00e9ticas oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p>La valorizaci\u00f3n de las dietas tradicionales podr\u00eda extenderse y profundizarse mucho m\u00e1s.&nbsp; Las cocinas china y mexicana, por ejemplo, que han evolucionado a lo largo de milenios aprovechando vastos y complejos ecosistemas, ofrecen una riqueza nutricional que apenas raspamos en su superficie, y que puede aportar valiosos ingredientes y sabores a nuestra alimentaci\u00f3n.&nbsp; Otras tradiciones culinarias, como la india, la espa\u00f1ola, la japonesa, la tailandesa o la \u00e1rabe, tambi\u00e9n enriquecen un men\u00fa de opciones alimentarias nutritivas y de bajo costo. En la recuperaci\u00f3n y la puesta en valor de esas tradiciones podr\u00eda estar una de las claves de la alimentaci\u00f3n sostenible en el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Especies subutilizadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 pendiente tambi\u00e9n el pleno aprovechamiento de una gran variedad de especies aut\u00f3ctonas, que han sido v\u00edctimas en las \u00faltimas d\u00e9cadas de la avasallante simplificaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas y el comercio agr\u00edcola.&nbsp; En la actualidad solo nueve especies comestibles, de las casi 400.000 que existen, proveen el 75 % de las calor\u00edas que consumimos los seres humanos. Adem\u00e1s de la pobreza de opciones que ello implica, los riesgos de tal sistema agr\u00edcola ante el cambio clim\u00e1tico son muy elevados. No todas esas especies podr\u00e1n adaptarse exitosamente a los cambios en el r\u00e9gimen h\u00eddrico y de temperaturas que se avecinan. Es necesario preservar y valorizar otros alimentos hoy casi ignorados, pero que forman parte del patrimonio gen\u00e9tico y gastron\u00f3mico de la humanidad. Esos productos pueden mejorar la calidad nutritiva de las dietas y desempe\u00f1ar un papel vital en la adaptaci\u00f3n de la agricultura al calentamiento global.<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>&nbsp; De acuerdo con R.K Naresh y sus colegas,<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMuchas especies ignoradas y subutilizadas (designadas en ingl\u00e9s como NUS: <em>Neglected and underutilized species<\/em>) son ricas en carotenoides y minerales, y por lo tanto podr\u00edan jugar un papel para mejorar el contenido de micronutrientes en las dietas de millones de personas en todo el mundo\u201d.<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente no existe una f\u00f3rmula com\u00fan, de aplicaci\u00f3n universal, para que la humanidad pueda alimentarse de manera sostenible y nutritiva. Las estrategias para el cambio agroalimentario son tan variadas y espec\u00edficas como lo son los ecosistemas y las condiciones econ\u00f3micas, sociales e incluso pol\u00edticas de las diversas regiones y naciones del mundo. Los cambios que se requiere en China son distintos de los de Europa o los Estados Unidos, y estos de los de Am\u00e9rica del Sur. Es por eso que, en su manifiesto <em>Agroecology Now,<\/em> Ray Anderson y sus colegas afirman:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVemos la transformaci\u00f3n de los sistemas alimentarios como una serie de procesos emergentes, no lineales, espec\u00edficos de cada contexto, sin un orden claro. Nuestro planteamiento de la transformaci\u00f3n agroecol\u00f3gica no refleja una gran teor\u00eda del cambio sino el reconocimiento de un enfoque co-evolutivo y adaptativo. Tambi\u00e9n subraya la importancia de la acci\u00f3n colectiva, los movimientos sociales y las redes de solidaridad.\u201d<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, es posible identificar algunos elementos que ser\u00edan deseables en cualquier lugar y circunstancia, en cuanto satisfacen tanto las demandas nutricionales de las personas como la salud de la naturaleza. De acuerdo con la organizaci\u00f3n TABLE, en la que participan las universidades de Oxford y Wageningen, y la de Ciencias Agr\u00edcolas de Suecia, una dieta sana y sostenible debe tener como m\u00ednimo las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Estar basada en tub\u00e9rculos, granos enteros, frutos secos, frutas y verduras<\/li>\n\n\n\n<li>Si incluye carne, esta debe ser poca e incluir todas las partes comestibles del animal<\/li>\n\n\n\n<li>Los productos l\u00e1cteos deben consumirse con moderaci\u00f3n o ser sustituidos por alternativas vegetales<\/li>\n\n\n\n<li>El pescado que se consuma debe ser de origen certificado<\/li>\n\n\n\n<li>Deben evitarse los alimentos procesados con alto contenido de grasas, sal y az\u00facar.<a id=\"_ednref6\" href=\"#_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Esas recomendaciones no est\u00e1n lejos de las dietas tradicionales de la mayor\u00eda de los pueblos. El estudio evolutivo de la alimentaci\u00f3n humana nos muestra que, antes de la revoluci\u00f3n industrial, las culturas de todo el planeta supieron aprovechar sus entornos naturales para nutrirse de manera sostenible.&nbsp; La alimentaci\u00f3n industrial moderna no es sino una breve anomal\u00eda, una desviaci\u00f3n en un curso evolutivo y adaptativo que se desarroll\u00f3 a lo largo de milenios.&nbsp; El desaf\u00edo que actualmente se nos presenta es el de crear una nueva homeostasis, en la que se aproveche todo el conocimiento y la experiencia agron\u00f3micos y gastron\u00f3micos de la especie, para alimentar a una poblaci\u00f3n humana mucho mayor que la que nunca antes ha albergado el planeta. Disponemos en gran medida de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica, agron\u00f3mica y nutricional que se requiere para efectuar ese cambio, pero las fuerzas econ\u00f3micas y las tendencias culturales y pol\u00edticas dominantes se mueven en la direcci\u00f3n opuesta.&nbsp; La gastronom\u00eda y la antropolog\u00eda del alimento pueden jugar papeles claves para revertir esas tendencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cocina del cambio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de examinar la evoluci\u00f3n de las dietas en ocho pa\u00edses en un per\u00edodo de 70 a\u00f1os, Moberg y sus colegas hallaron que es posible inducir en ellas cambios significativos cuando confluyen tres factores: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/li>\n\n\n\n<li>Cultura de los consumidores<\/li>\n\n\n\n<li>Liderazgo gubernamental<a id=\"_ednref7\" href=\"#_edn7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Tendemos a asociar la tecnolog\u00eda con aparatos y equipos autom\u00e1ticos, que efect\u00faan tareas de forma impersonal y repetitiva.&nbsp; Eso puede ser cierto en el caso de la producci\u00f3n industrial, pero no lo es en la otra gran esfera de la tecnolog\u00eda alimentaria: la cocina. Toda cocina, desde la del hogar m\u00e1s modesto hasta la del m\u00e1s refinado restaurante, es un laboratorio en el que se conserva y aprovecha conocimientos tradicionales, al tiempo que se introduce innovaciones en respuesta a la disponibilidad de productos, a las demandas de los comensales y a la experiencia y creatividad de quien prepara los alimentos.&nbsp; A diferencia de la tecnolog\u00eda industrial, la de la cocina dista mucho de ser impersonal; responde tanto a las expectativas de la familia o la clientela como a los conocimientos, la pericia e incluso la personalidad del cocinero o cocinera.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprende, entonces, que en los planteamientos sobre alimentaci\u00f3n, cambio clim\u00e1tico y biodiversidad se tienda a ignorar a la gastronom\u00eda, esa dimensi\u00f3n esencial de la cultura.&nbsp; Tal vez ello se deba a que, como disciplina, la gastronom\u00eda se ha mantenido en alguna medida en la esfera de la recreaci\u00f3n, cuando no del lujo. No obstante, eso comienza a cambiar, no solo en el orden pr\u00e1ctico, como lo ha demostrado el chef espa\u00f1ol Jos\u00e9 Andr\u00e9s con sus grandes campa\u00f1as para alimentar a las v\u00edctimas de desastres, sino tambi\u00e9n en la lucha por transformar los sistemas agroalimentarios, en procura de una mejor salud para la gente y el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa lucha se est\u00e1 librando en muchos frentes: universidades e institutos cient\u00edficos, organismos internacionales, gobiernos y organizaciones no gubernamentales. Pero tambi\u00e9n los nutricionistas, cocineros y cocineras, hosteleros, gastr\u00f3nomos, <em>food influencers<\/em> y en general todos los amantes y conocedores de la comida, tanto profesionales como aficionados, est\u00e1n llamados a desempe\u00f1ar en ella un papel fundamental. Se trata de un colectivo capaz de establecer o rechazar tendencias, de transmitir conocimientos e innovaciones y, por esas v\u00edas, de transformar h\u00e1bitos alimentarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese gremio tiene sus l\u00edderes, que son sobre todo chefs destacados y con presencia medi\u00e1tica.&nbsp; Bee Wilson ofrece un ejemplo de la influencia que pueden ejercer los cocineros famosos en los h\u00e1bitos alimentarios de la gente, al menos en las naciones ricas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn el a\u00f1o 2009 el chef Dan Barber public\u00f3 una receta de \u2018chips toscanos de kale\u2019, horneados con aceite de oliva, que cambi\u00f3 la forma en que mucha gente pensaba sobre esa pariente de las coles.&nbsp; M\u00e1s o menos por la misma \u00e9poca, otro chef americano, Joshua McFadden, la usaba cruda en ensaladas, con ajo, aceite y chile.&nbsp; La ensalada de kale de McFadden se convirti\u00f3 en una de las recetas m\u00e1s copiadas de los tiempos modernos. En 2017 hab\u00eda chips de kale en todos los supermercados, ensalada de kale en los McDonald\u2019s, y el kale crudo generaba m\u00e1s de $100 millones en ventas.\u201d<a href=\"#_edn8\" id=\"_ednref8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En los Estados Unidos, los libros de Michael Pollan y del propio Dan Barber han abierto los ojos y la sensibilidad de numerosos lectores al vasto universo de las opciones alimentarias y sus efectos en el ambiente. El chef brit\u00e1nico Jamie Oliver, cuyos programas de televisi\u00f3n son vistos por millones de seguidores, se ha comprometido p\u00fablicamente a que al menos el 65 % de sus nuevas recetas sean sin carne o con muy poca, a promover en todas sus plataformas la reducci\u00f3n del desperdicio, los productos locales y los de temporada, y a lograr la neutralidad neta de carbono en todas sus actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los chefs innovadores y con una perspectiva ambiental est\u00e1 Eneko Atza, propietario del restaurante Azurmendi, ubicado cerca de Bilbao, que posee tres estrellas Michelin y ha sido considerado el m\u00e1s sostenible del mundo.&nbsp; Adem\u00e1s de aplicar los principios de sostenibilidad en la edificaci\u00f3n y la operaci\u00f3n del restaurante, Atza mantiene un banco de germoplasma con m\u00e1s de 400 variedades de semillas de la regi\u00f3n, en cooperaci\u00f3n con el Instituto Vasco de Investigaci\u00f3n y Desarrollo Agrario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escenarios regionales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esos tesoros alimentarios no tienen por qu\u00e9 permanecer confinados en sus lugares de origen. Las migraciones, las comunicaciones y la curiosidad natural del ser humano han transportado por el mundo ingredientes y recetas de las m\u00e1s diversas procedencias.&nbsp; Alimentos que antes se hallaban solo en algunas regiones hoy se encuentran en las despensas de hogares y restaurantes en todo el orbe. Otros est\u00e1n almacenados en bancos gen\u00e9ticos de universidades e institutos de investigaci\u00f3n, o son preservados en comunidades agr\u00edcolas locales, a la espera de la oportunidad de incorporarse a los mercados.<\/p>\n\n\n\n<p>En la valorizaci\u00f3n del patrimonio gen\u00e9tico alimentario trabajan chefs en todos los continentes. En Latinoam\u00e9rica lo hacen, entre muchos otros, Gast\u00f3n Acurio, Virgilio Mart\u00ednez y P\u00eda Le\u00f3n en Per\u00fa, Isabel Campabadal en Costa Rica y Enrique Olvera en M\u00e9xico, que incorporan en sus platos productos tradicionales propios de la extraordinaria biodiversidad del continente, a los que los h\u00e1bitos modernos han tendido a dejar de lado. El vocabulario gastron\u00f3mico de la regi\u00f3n se enriquece con los nombres de ingredientes como <em>bacuri, arida, miel de jata\u00ed y tucupi,<\/em> que la chef brasile\u00f1a Bel Coelho incluye en sus recetas, o con los <em>cabuches, los jacubes <\/em>y la<em> tuna tapona <\/em>que utiliza el mexicano Rodrigo Rivera R\u00edo. En festivales gastron\u00f3micos locales, como el que tiene lugar cada a\u00f1o en Zimatl\u00e1n de \u00c1lvarez, cerca de Oaxaca, se rescata productos y recetas ancestrales para trasmitirlos a las nuevas generaciones de cocineros y consumidores.<a href=\"#_edn9\" id=\"_ednref9\"><sup>[ix]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Algunos chefs africanos se han convertido en activistas internacionales en la promoci\u00f3n de la gastronom\u00eda de sus pa\u00edses. En Senegal, Selassie Atadika abandon\u00f3 una carrera como funcionaria de las Naciones Unidas para dedicarse a promover su concepto de Nueva Cocina Africana desde su restaurante Miduni, en Accra. Se trata de una alimentaci\u00f3n basada en plantas, que rescata ingredientes tradicionales e infrautilizados, y que utiliza t\u00e9cnicas, como el ahumado y la salaz\u00f3n, que permiten conservar y aprovechar al m\u00e1ximo los alimentos. Pierre Thaim, que ha dirigido las cocinas de restaurantes laureados en Lagos y Dakar, fund\u00f3 en Nueva York la cadena Teranga, mediante la cual distribuye productos comprados directamente a agricultores africanos por su empresa Yolel\u00e9, incluyendo el fonio, un cereal pariente del mijo, f\u00e1cil de cultivar y cocinar, rico en fibra y micronutrientes.&nbsp; Thaim ha escrito varios libros de cocina africana, incluyendo uno sobre el fonio, y su charla TED sobre el tema ha sido vista m\u00e1s de un mill\u00f3n de veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Sean Sherman es un adalid de la cocina ind\u00edgena de Norteam\u00e9rica. Perteneciente a la naci\u00f3n de los Lakotas o Sioux, se inspir\u00f3 en los huicholes de M\u00e9xico, con los que trabaj\u00f3 por alg\u00fan tiempo, para crear un movimiento de rescate de las tradiciones culinarias de su pueblo.&nbsp; Fund\u00f3 la organizaci\u00f3n <em>North American Traditional Indigenous Food Systems<\/em> (NATIFS) que trabaja con etnobot\u00e1nicos para identificar plantas comestibles ancestrales.&nbsp; Sherman public\u00f3 el libro <em>The Sioux Chef\u2019s Indigenous Kitchen<\/em> con recetas que obtuvo entrevistando a gente de su pueblo, las cuales no incluyen carnes de res ni de cerdo, ni productos l\u00e1cteos, trigo o az\u00facar de ca\u00f1a, puesto que son alimentos llevados a Am\u00e9rica por los europeos.&nbsp; El libro obtuvo en 2018 el prestigioso premio James Beard al mejor recetario publicado en los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Plataformas y trincheras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los cocineros de esp\u00edritu transformador tienden a agruparse en organizaciones que potencien sus mensajes.&nbsp; Muchos de ellos forman parte del movimiento <em>Slow Food<\/em>, fundado en 1980 para \u201cdefender las tradiciones regionales, la buena alimentaci\u00f3n, el placer gastron\u00f3mico y un ritmo de vida lento\u201d. Este movimiento ha evolucionado para dar cabida \u201ca una aproximaci\u00f3n global sobre la alimentaci\u00f3n, que reconozca las fuertes relaciones existentes entre nuestros alimentos, nuestro planeta, las personas, la pol\u00edtica y la cultura. Hoy Slow Food es una organizaci\u00f3n global que implica a miles de personas y proyectos en m\u00e1s de 160 pa\u00edses.\u201d<a href=\"#_edn10\" id=\"_ednref10\"><sup>[x]<\/sup><\/a>&nbsp; En el a\u00f1o 2003 se cre\u00f3 la Fundaci\u00f3n Slow Food para la Biodiversidad, que desarrolla proyectos agr\u00edcolas y gastron\u00f3micos con peque\u00f1os agricultores, cocineros y consumidores en muchas naciones.&nbsp; Sus programas rescatan y valorizan productos alimenticios tradicionales, y promueven los mercados y los huertos locales.&nbsp; En el seno de la Fundaci\u00f3n naci\u00f3 la <em>Slow Food Cooks Alliance<\/em>, una red mundial de cocineros dedicada a defender la biodiversidad en las comidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2017, el Culinary Institute of America lanz\u00f3 la iniciativa <em>Plant-Forward Global 50<\/em>, destacando los aportes de chefs de todo el mundo comprometidos con h\u00e1bitos alimentarios saludables, sostenibles y basados principalmente en plantas, incluyendo cultivos ancestrales y subutilizados. La organizaci\u00f3n mundial Worldchefs, que incluye a m\u00e1s de 10 millones de cocineros profesionales de una centena de pa\u00edses, dio a conocer en 2018 el <em>Chefs Manifesto<\/em>, en el cual se se\u00f1ala las \u00e1reas del arte culinario que deben cambiar para ser compatibles con las Metas de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Brasil, Alex Atala fund\u00f3 la plataforma interactiva FRU.TO, en la que convergen cada a\u00f1o cocineros y otros expertos para intercambiar ideas y experiencias sobre alimentaci\u00f3n y sostenibilidad. Tambi\u00e9n en Brasil, el chef David Hertz fund\u00f3 Gastromotiva como una iniciativa de gastronom\u00eda social, dedicada a ense\u00f1ar a cocinar a j\u00f3venes de bajos ingresos y a ofrecer comida preparada a comunidades marginales. &nbsp;De una cocina casera el programa pas\u00f3 a una universidad, se expandi\u00f3 a varias ciudades y actualmente trabaja tambi\u00e9n en M\u00e9xico, El Salvador y Sud\u00e1frica con refectorios solidarios y bancos de alimentos. Antes de graduarse en los cursos de \u201cecogastronom\u00eda\u201d, los alumnos de Gastromotiva realizan un trabajo comunitario donde ponen en pr\u00e1ctica las habilidades aprendidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La antropolog\u00eda del alimento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de la antropolog\u00eda del alimento en todos esos escenarios es evidente. Si la humanidad se enfrenta a un desaf\u00edo existencial, tanto desde el punto de vista de la salud como, de manera apremiante, desde la perspectiva ambiental; si en esa crisis juegan un papel determinante los alimentos, y si la cultura es el terreno en el que se ver\u00e1 si la especie es capaz o no de salir adelante, es claro que los especialistas en la cultura de la alimentaci\u00f3n tienen que jugar un papel decisivo en la gran transformaci\u00f3n que se requiere. La amenaza de una sexta extinci\u00f3n de especies silvestres ha hecho a la humanidad cobrar conciencia del valor de la biodiversidad.&nbsp; Algo similar tendr\u00e1 que ocurrir en cuanto a la diversidad cultural, y dentro de ella, de manera cr\u00edtica, la variedad y la riqueza del patrimonio agron\u00f3mico y gastron\u00f3mico de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso rescatar y poner en valor las numerosas investigaciones ya realizadas, en los m\u00e1s diversos rincones del mundo, sobre alimentos, pr\u00e1cticas agron\u00f3micas y dietas ancestrales, porque en ellas pueden estar las claves de muchas innovaciones que nos permitan avanzar hacia una alimentaci\u00f3n sana y sostenible. &nbsp;Tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, se debe intensificar y ampliar ese campo de investigaci\u00f3n, en el que hay sin duda mucho todav\u00eda por descubrir. Pero tambi\u00e9n es necesario romper los l\u00edmites tradicionales que confinan ese tipo de trabajos en nichos cient\u00edficos y acad\u00e9micos.&nbsp; La participaci\u00f3n de antrop\u00f3logos en los proyectos de cooperaci\u00f3n internacional para la producci\u00f3n de alimentos, por citar un ejemplo, facilitar\u00eda la comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas locales, sin la cual muchos de esos esfuerzos est\u00e1n destinados al fracaso.&nbsp; Una mejor comunicaci\u00f3n, en la esfera p\u00fablica, de los saberes gastron\u00f3micos ancestrales, enriquecer\u00e1 la comprensi\u00f3n de la ciudadan\u00eda sobre el amplio abanico de las posibilidades de la nutrici\u00f3n humana.&nbsp; As\u00ed tal vez los pol\u00edticos se vean impulsados a tomar las decisiones correctas en la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, la antropolog\u00eda del alimento tiene ante s\u00ed una misi\u00f3n de gran importancia en la transformaci\u00f3n alimentaria que los tiempos exigen.&nbsp; Se trata de aportar e interpretar informaci\u00f3n emp\u00edrica y sistematizada, que enriquezca el acervo conceptual de que disponemos para hacer frente a las graves amenazas que se ciernen sobre nuestra especie. No puedo pensar en otra motivaci\u00f3n m\u00e1s poderosa que esa para seguir adelante con los esfuerzos de esta disciplina, y para compartir nuestros hallazgos con las audiencias m\u00e1s amplias a las que podamos tener acceso.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> UNEP \u2013 Making peace with Nature, 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[ii]<\/a> Bee Wilson.&nbsp; The Way We Eat Now. 4<sup>th<\/sup> Estate. Londres, 2019<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[iii]<\/a> Samuel Pironon y Marybel Soto G\u00f3mez. Plant agrodiversity to the rescue. Nature Climate Change | VOL 11 | January 2021 | 5\u20138<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[iv]<\/a> RK Naresh, M Sharath Chandra, NC Mahajan, Pradeep Kumar Singh, Aryan Baliyan, Prashant Ahlawat and Polepaka Shalini. Neglected and underutilized crop species: the key to improving soil nutritional security for fighting poverty, hunger and malnutrition in north-western IGP: A review. The Pharma Innovation Journal, 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[v]<\/a> Agroecology Now! Transformations Towards More Just and Sustainable Food Systems. Colin Ray Anderson, Janneke Bruil, M. Jahi Chappell, Csilla Kiss, Michel Patrick Pimber.&nbsp; Palgrave Macmillan, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[vi]<\/a> Tara Garnett et a. What can be done to shift eating patterns in healthier, more sustainable directions (Foodsource: chapters). Food Climate Research Network, University of Oxford, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[vii]<\/a> Moberg, E., Allison, E.H., Harl, H.K. et al. Combined innovations in public policy, the private sector and culture can drive sustainability transitions in food systems. Nature Food (2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[viii]<\/a> Bee Wilson, op. cit.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[ix]<\/a> Pereira LM et al. Chefs as change-makers from the kitchen: indigenous knowledge and traditional food as sustainability innovations. Global Sustainability 2, e16, 1\u20139. 2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ednref10\" id=\"_edn10\">[x]<\/a> https:\/\/www.slowfood.com\/es\/quienes-somos\/nuestra-historia\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gastronom\u00eda tradicional y popular en la nueva transici\u00f3n alimentaria: Una respuesta a la crisis sanitaria y ambiental Ponencia presentada en la 44\u00aa reuni\u00f3n de la International Commission on the Anthropology of Food, en \u00c9vora, Portugal, el 9 de septiembre de 20 Resumen Los sistemas agroalimentarios son responsables de cerca del 35% de las emisiones de &hellip; <a href=\"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/?page_id=450\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Ambiente&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":446,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-450","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=450"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/450\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":465,"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/450\/revisions\/465"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/446"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/carlosfranciscoecheverria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}