Food: The Next Global Transition

Modern food systems generate one third of the planet’s greenhouse gas emissions, major biodiversity loss and widespread malnutrition. The world urgently needs a transition towards sustainable and healthier ways to produce food. This book describes how we got to this dire situation, and provides fully documented, science-based strategic outlooks for the future. If you have to make informed decisions on food, as a cook, a consumer or a policy maker, this book is for you.

Una mirada histórica a la degradación de la alimentación humana debida a la industrialización, con propuestas de cambio ante la crisis climática global.

Alimentos: La próxima transición ya está disponible aquí.
Dra. María Dolores Raigón, catedrática de la Universidad Politécnica de Valencia, recomienda Alimentos: La próxima transición en el podcast El PutoCrack Club.

De los grandes retos ambientales que enfrenta la humanidad, el cambio climático es el que más nos preocupa, por su impacto evidente sobre nuestra calidad de vida y sobre el destino de la especie humana. Por lo pronto, ese proceso es imparable.

La aspiración óptima que se acordó en la conferencia de la ONU sobre cambio climático en París, en el año 2015, consiste en evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC en el año 2050. Con ese fin, se insta a los países a reducir sus emisiones de gases GEI, en especial mediante la disminución del uso de combustibles fósiles. Lo que no siempre se advierte, sin embargo, es que incluso si logramos, en muy corto plazo, una exitosa transición hacia la energías renovables, seguiríamos lejos de alcanzar las metas del Acuerdo de París. Con sus tendencias actuales, las emisiones procedentes del sector agroalimentario son suficientes, por sí solas, para hacer que la temperatura global promedio aumente más de 1,5ºC hacia el año 2050.

Si cambiamos la forma en que producimos y consumimos alimentos, de manera que cese su impacto negativo sobre los ecosistemas, estaremos contribuyendo a conjurar todo ese conjunto de grandes amenazas ambientales. Pero hay algo más: un cambio en nuestras prácticas agrícolas y alimentarias puede no solo reducir el daño, sino además revertirlo.